Nuevamente de
vuelta a casa
¡Que
alegría estar dónde Jesús nos ha llamado a estar con Él! Hemos
comenzado hoy, 12 de agosto de 2007, el nuevo curso académico
con el entusiasmo de 13 hermanos que se han arriesgado a
responder afirmativamente al llamado de Jesús: “Ven, Sígueme, y
te haré pescador de hombres” (Mt 4, 19). Tuvimos la oportunidad
de compartir la Eucaristía junto al pueblo de Dios que está
jubiloso con este gran acontecimiento para la Iglesia de Puerto
Rico. Desde el Banquete Pascual hemos puesto la mirada en el
Cordero Inmaculado para lograr rendir un buen curso tanto en el
aspecto espiritual e intelectual, como el humano y pastoral.
Nuestros corazones se desbordan de amor al llegar al lugar
donde Jesús nos ha llamado a estar con él (Mc3, 14) para
configurarnos con su misma persona, y luego, poder llevarle a
tantas almas que están sedientas del Dios vivo y verdadero. Este
caminar al lado del Maestro hace que llenemos nuestras copas de
su vino dulce y exquisito, para así, y solo así, dar de la
abundancia del corazón.
Tuvimos
la oportunidad de compartir con los familiares y amigos en este
tiempo de vacaciones e intentamos llevar lo que hemos cultivado
aquí en el seminario. Jesús, en un instante invitó a sus
discípulos a descansar por el mucho trabajo que tenían; luego al
llegar a la otra orilla las personas estaban reunidas
esperándole, como ovejas sin pastor, y Él se puso a enseñarles.
Ese es el ejemplo que nos da el Amigo por excelencia, es decir,
que es necesario descansar de las fatigas diarias. Si en medio
del descanso surge la oportunidad de hacer caridad, es deber
nuestro socorrer y no desmerecer. Eso es lo que intentamos
practicar en el verano, cargando con las debilidades que nos
acechan y en ocasiones no nos permiten ser dóciles a lo que el
Dios del Amor, nos comunica por medio de su Espíritu Divino.
Ahora estamos de regreso con las botas puestas y dispuestos a
poner nuestro esfuerzo para formarnos según el corazón de
Cristo, Buen Pastor.
Damos
las gracias a los que han seguido en esta época de verano
visitando la página del seminario y, en especial, con sus
oraciones nos han ayudado a ser instrumentos del amor del Padre
misericordioso. Ahora podrán tener la oportunidad de mayor
información y meditaciones realizadas por nosotros con empeño y
dedicación. Sean fieles y oren por estas vocaciones que el Señor
ha suscitado, para mantenernos firmes, decididos a cumplir con
el plan divino. También para que el Señor envíe más operarios a
su mies, ya que el rebaño es grande y los obreros pocos.
Seguir a Jesús es lo
más hermoso que nos puede suceder ¡Él es la vida y nos invita a
esparcirle en el jardín de rosas, que es su Santa Iglesia!
Con mucho cariño,
Seminaristas de la
Diócesis de Ponce, Mayagüez y Arecibo