Oración juvenil a San
Francisco Javier, patrono de las misiones

Señor Jesús, queremos responder a tu
llamado de ir por todo el mundo a predicar el Evangelio. Tenemos
como ejemplo a tu siervo san Francisco Javier, y venimos a pedirte,
por su intercesión, la gracia de tener un corazón semejante al suyo,
que arda de amor por ti y los hermanos. Que al ver a los pobres y
necesitados nos hagamos pobres con ellos. Que nuestros actos hablen
por nosotros. Que manifestemos externamente lo que vivimos
internamente en comunión contigo. Que nunca nos olvidemos que sin
oración se nos seca el alma, simplemente seremos campanas huecas.
Somos jóvenes, Señor, y el mundo nos ofrece muchas
cosas que nos atraen, por eso ponemos a tus pies este anhelo de ser
dóciles a tu llamada. San Francisco supo responderte generosamente,
y eso es lo que queremos hacer. Dejar a un lado los caprichos que
nos atan a este mundo y consagrarnos en cuerpo y alma a tu amor. Es
posible Señor, es posible, aun con nuestras limitaciones y
debilidades, porque eres Tú quien llamas y quien concedes la gracia.
“Señor, Tú no llamas a los capacitados, sino que capacitas a los
llamados”, por eso confiamos en que contigo lo imposible se hace
posible. Eres Fuente de Amor, cautivaste el corazón de Francisco y
lo heriste para siempre, fléchanos Señor, para poder ser llamas
vivas que invitemos a las personas a sumergirse en tu hoguera
divina.
Cuánto amor, Señor, cuánto amor; cómo pagaremos todo
lo que nos das. Sabemos que no podemos, sólo te ofrecemos nuestro
propio ser, para que hables a través de nosotros, bendigas,
alientes, ilumines y acompañes a tus hermanos necesitados.
¡Aquí estamos, Señor, para hacer tu voluntad!