
PEREGRINACIÓN A SCHOENSTATT
Quiero en primer lugar felicitar a todos los valientes, ellos y ellas, valientísimas, que habéis hecho el recorrido, ya tradicional, desde la Pontificia Universidad Católica hasta Schoenstatt, en su totalidad, o en parte, y coronado la cuesta final que os ha traído a este hermoso lugar, remanso de paz, bajo la dulce mirada y protección de nuestra Madre, la Santísima Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra.
En segundo lugar quiero destacar que a diferencia de otros años, éste, la caminata se ha hecho el lunes dentro de la semana más intensa y apasionante de la historia, la llamada Semana Santa, en la que conmemoramos y revivimos la institución de la Eucaristía en un gesto desbordante de amor al hombre, la crucifixión de Jesús, en una demostración de amor hasta el extremo, y la resurrección gloriosa de Cristo, la más bella y radiante expresión de la vida, vencedora del pecado y de la muerte.
Los jóvenes, y aquí incluyo a todos, aunque algunos tengamos, ya conocéis…, juventud acumulada, miramos hacia el futuro en búsqueda de la felicidad. Todos anhelamos la felicidad, todos queremos ser felices. Pero a veces aparecen falsos
profetas que conducen al joven por el camino del engaño. Podría traer el testimonio de muchos jóvenes que quedaron desilusionados.
Os diré dónde está y dónde podéis alcanzar la felicidad. Está en Jesús. Se llama Jesús. Jesús es la respuesta a vuestras inquietudes y problemas, a vuestro anhelo de felicidad.
El profeta Isaías habla de él en la primera de las lecturas que hemos escuchado, en la figura del siervo doliente: “Este es mi siervo a quien sostengo, mi elegido en quien me complazco. He puesto sobre él mi espíritu, para que traiga el derecho a las naciones”. El profeta habla del siervo de Jahvé, cuya figura se yergue silenciosa y majestuosa. Dios mismo presenta a su Siervo. Cristo es el Siervo doliente y el verdadero libertador de la humanidad de la cárcel del pecado, elegido y enviado para la salvación. El es la luz que ha venido a iluminar a todas las gentes.
El evangelio permite revivir los últimos días de Jesús antes de su muerte. La cena de Betania es preludio de la última cena.
Juan presenta dos tipos en el seguimiento del Señor. María, la hermana de Lázaro y Judas; El amor dilató el corazón de la primera. La mezquindad cerró de par en par el corazón de Judas.
¿Cuál de las dos posturas queremos adoptar, la de Judas o la de María?
A Judas le faltó dar cabida a Jesús en su corazón. No lo acogió, por eso condena el derroche de María, bajo el pretexto de los pobres.
María hizo de Jesús el amor de su vida, su centro de gravedad, y no duda en derramar sobre los pies de Jesús que le han abierto el camino de la felicidad, el nardo preciosísimo, imagen de una vida totalmente derramada en la caridad: “Y toda la casa se llenó de la fragancia del perfume”.
Hoy no es fácil ser cristiano, ser católico, pero ¿cuándo ha sido fácil el camino de la cruz? ¿Acaso Jesús no habla de que hay que hacerse violencia para entrar en el reino de los cielos?
Es cierto, hoy estamos ante un momento difícil, crítico, en el que se cuestionan los valores, en el que todo se pone en tela de juicio, nada hay sólido y permanente. El relativismo es la moneda de cambio. Se relativiza la verdad. La paz no es el fruto que emerge de la justicia. Se atenta contra la vida. La sexualidad se vende como mercancía barata. El matrimonio y la familia se han degradado. Se comercializan los óvulos y los espermatozoides. Esta es la realidad que cada día se vive en los medios de comunicación, la radio, la televisión, la internet, las revistas y periódicos.
No hay que tener miedo de encontrarse con Jesús y de seguir su Evangelio. Cuando alguien se encuentra con Jesús y sigue, acoge el evangelio, la vida cambia y es empujado a derramar el perfume a los pies de Jesús. El encuentro con Jesucristo amigo fiel y compañero de ruta, hace experimentar la belleza y la alegría de la fe.
Jóvenes, no creáis en falaces ilusiones y modas efímeras que no pocas veces dejan un trágico vacío espiritual, sumido en la oscuridad. Cristo es la roca sobre la que construir el futuro y un mundo más justo y solidario, lleno de vida y con luz resplandeciente.
Escuchar a Cristo y seguirlo lleva a hacer decisiones valerosas y hasta heroicas. Yo tuve un maestro que nos decía, ‘quien bien te quiere te hará llorar’. El que te quiere de verdad es el que te dice la verdad, aunque te haga llorar. Pero a cambio, la verdad te hace libre. Jesús te exige, pero es porque quiere tu felicidad y te da la libertad.
Hoy se requieren hombres y mujeres dispuestos a caminar, como en el día de hoy, con espíritu joven y alegre, dispuestos a llegar a Schoenstatt para encontrarse con Cristo, para luego derramar el perfume de la caridad a los pies de Cristo,
Dispuestos a seguir con fidelidad y valentía el evangelio de Jesús, sin paliativos.
Dispuestos a hacer el bien sin favoritismos ni discriminaciones.
Dispuestos a enfrentar los retos que el mundo actual presenta.
Hoy se necesitan auténticos y denodados hombres y mujeres de fe, dispuestos a testimoniar la fe en el foro y el ágora del trabajo y del hogar.
Hoy se requieren: políticos católicos que no se vendan a ideologías de partido, contrarias a la fe católica. Médicos que trabajen a favor y en defensa de la vida. Abogados que defiendan la justicia y la verdad dondequiera y ante quienquiera. Profesores cooperadores de la verdad, mártires de la verdad. Empresarios honestos y trabajadores responsables.
Jóvenes valientes, prontos a dar razón de su fe.
La lista sería interminable.
Que la Santísima Virgen María, Madre de Jesús, os acompañe siempre en vuestro caminar y llene vuestro corazón de felicidad.
+Monseñor Félix Lázaro, Sch. P.
Obispo de Ponce
