Inicio                       ¡Entérate!                    Serán tus Sacerdotes                   Ayuda al Seminario                  Contactos

Hoy:      

 

Tema: ¿Qué significa ser apóstol de Jesús? 

Por: Gerardo Eugenio Caraballo Galindo, Seminarista- Diócesis de Mayagüez

 

Reflexionemos sobre un tema común: ¿qué tipo de personas eran los Apóstoles? En pocas palabras, podríamos decir que eran "amigos" de Jesús. Él mismo los llamó así en la última Cena, diciéndoles: "Ya no os llamo siervos, sino amigos" (Jn 15, 15). Fueron, y pudieron ser, apóstoles y testigos de Cristo porque eran sus amigos, porque lo conocían a partir de la amistad, porque estaban cerca de él. Estaban unidos con un vínculo de amor vivificado por el Espíritu Santo.


El Espíritu, el Espíritu Santo, es quien vivifica. Es él quien vivifica nuestra relación con Jesús, de modo que no sea sólo exterior: "sabemos que existió y que está presente en el Sacramento", pero la transforma en una relación íntima, profunda, de amistad realmente personal, capaz de dar sentido a nuestra vida. Y puesto que lo conocemos, y lo conocemos en la amistad, podremos dar testimonio de él y llevarlo a las demás personas.
Viene a mi mente lo que Jesús dice: "Ya no os llamo siervos, sino amigos; permaneced en mi amor, y daréis mucho fruto" (cf. Jn 15, 9. 16). Les invito: escuchemos esta voz. Cristo no lo dijo sólo hace 2000 años; él vive y nos lo dice ahora. Escuchemos esta voz con gran disponibilidad; tiene algo que decirnos a cada uno.

Tal vez a alguno de ustedes le dice como me dijo a mí un día, antes de entrar al Seminario: "Quiero que me sirvas de modo especial como sacerdote, convirtiéndote así en mi testigo, siendo mi amigo e introduciendo a otros en esta amistad". Escuchemos siempre con confianza la voz de Jesús. La vocación de cada uno es diversa, pero Cristo desea hacer amistad con todos, como hizo con Simón, al que llamó Pedro, con Andrés, Santiago, Juan y los demás Apóstoles. Nos ha dado su palabra y nos la sigue dando, para que conozcamos la verdad, para que sepamos cómo están verdaderamente las cosas para el hombre y, por tanto, para que sepamos cómo se debe vivir, cómo se debe afrontar la vida para que sea auténtica. Así, podremos ser sus discípulos y apóstoles, cada uno a su modo.
 
El vínculo de amistad con Jesús tiene su fuente y su cumbre en la Eucaristía. Este es el mayor signo de su amistad para cada uno de nosotros. Por ello, no nos acostumbremos a este don, para que no se convierta en una especie de rutina, sabiendo cómo funciona y haciéndolo automáticamente; al contrario, descubramos cada día de nuevo que sucede algo grande, que el Dios vivo está en medio de nosotros y que podemos estar cerca de él y comerle. Si no caemos en la rutina, entonces seremos verdaderamente sus apóstoles y daremos frutos de bondad y de servicio en todos los ámbitos de nuestra vida: en la familia, en la escuela, en el tiempo libre. Con la fuerza del Espíritu Santo, esforzémonos por llevar a Jesús a las personas marginadas, a las que no son muy amadas, a las que tienen problemas. Precisamente a esas personas, con la fuerza del Espíritu Santo, debemos llevar a Jesús.

 La amistad con Jesús es el don más hermoso de la vida. Permanezcamos siempre fieles a esta amistad, leyendo y meditando el Evangelio, alimentándonos de la Eucaristía y dedicando tiempo a la adoración de Cristo ante el sagrario. Así seremos auténticos discípulos del Señor, dispuestos a responder con alegría y confianza a su vocación, especialmente si nos invita a dejarlo todo para ser con él "pescadores de hombres" (cf. Mc 1, 17). Por tanto, pidamos al Señor la gracia de ser siempre amigos y apóstoles de Jesús.

 

[ Mensaje del Rector ][ Nuestro Seminario ][ Formadores ][ Serán tus Sacerdotes ][ Nos cuentan su Vocación ][ Ven y Verás ][ Nos cuentan su Vocación ][ Año Voc. Sacerdotales ][ Ayuda al Seminario ][ ¡Entérate! ][ Temas Interesantes ][ El Domingo ][ Meditaciones ][ Atrévete a Preguntar ][ Paginas recomendadas ][ Galeríade Fotos ][ Contactos ]