Inicio                       ¡Entérate!                    Serán tus Sacerdotes                   Ayuda al Seminario                  Contactos

Hoy:      

 

Tema: El sacerdocio de Cristo y la vocación cristiana

Por: Gerardo Eugenio Caraballo Galindo, Seminarista- Diócesis de Mayagüez

Nuestra vocación mira a estar con Dios eternamente. Pero puesto que nada manchado entra al cielo, por medio del Sacrificio expiatorio de Cristo hemos sido santificados, de tal forma que, perdonados nuestros pecados, fuimos consagrados para poder acercarnos al Dios vivo y poder, así, participar de la ciudad celeste.No vivamos tras las obras de la maldad. Acojámonos a Cristo para que en Él tengamos el perdón de nuestros pecados y la Vida eterna. Por medio de su Hijo Jesús, el Padre Dios nos ha sacado de la profundidad de nuestros pecados, ha puesto nuestros pies sobre roca firme y ha consolidado nuestros pasos para que demos testimonio de lo misericordioso que ha sido para con nosotros.

El Señor quiere que le entonemos un cántico nuevo, el cántico de la fidelidad a su voluntad entonado no sólo con nuestros labios, sino con nuestras obras y nuestra vida misma. Junto con Cristo hemos de estar dispuestos a hacer la voluntad de nuestro Padre Dios en todo. Proclamar el Evangelio nos lleva a anunciarlo, pero también a dar testimonio de él, pues no podemos anunciar el Evangelio sólo con los labios mientras nueva vida tomase por un camino contrario a lo que proclamamos.

Junto con el testimonio sabemos que no podemos eludir nuestra cruz de cada día, con la fidelidad que muchas veces nos puede llevar hasta el martirio, pero sabiendo que no todo terminará con la muerte. Después de la cruz siempre estará la gloria, siempre estará Dios como Padre lleno de amor, de ternura y de misericordia para con nosotros. Él nos espera para recibir en su casa a quienes le vivamos fieles.

La acción sacerdotal de la Iglesia, por tanto, consistirá en seguir el mismo camino de amor y de fidelidad de su Señor. Vayamos tras las huellas de Cristo aceptando todos los riesgos que nos vengan por ello, sabiendo que no hemos recibido un espíritu de cobardía sino de valentía para que no cerremos nuestros labios en el anuncio del Nombre de nuestro Dios y Padre que se nos ha confiado.

La Pascua antigua ha quedado atrás y no volverá a celebrarse; ahora celebramos la Pascua de Cristo en el Reino de Dios, que ya se ha iniciado entre nosotros. Celebrar nosotros el Memorial de la Pascua de Cristo no es sólo un contemplarlo bajo una nueva presencia; Él está con nosotros en la Eucaristía para que nos encontremos real y personalmente con Él al paso de la historia. Su presencia en la Eucaristía es una presencia real con toda su fuerza salvadora.  

Participar de la Eucaristía nos hace entrar en la nueva alianza inaugurada por Jesús, en quien somos hechos hijos de Dios, y quien el Padre Dios nos contempla con el mismo amor con que contempla a su Hijo unigénito.

El Señor nos reúne para que en esta Eucaristía celebremos, unidos a Él, la Pascua Nueva, la del Reino de Dios entre nosotros. Celebramos la Victoria de Jesús sobre el pecado y la muerte. Celebramos nuestro peregrinar hacia la Patria eterna. Celebramos ser el Nuevo Pueblo de Dios, el de sus hijos que se dejan guiar por Cristo, único Camino de salvación para todos los pueblos. La Eucaristía nos pone en camino como testigos del Reino, pues la salvación no es ya una promesa, sino una realidad cumplida por Dios entre nosotros y para nosotros. Y nosotros hemos de proclamar este Misterio de amor y de salvación para la humanidad entera. La Iglesia de Cristo continúa la obra sacerdotal de Jesús en el mundo y su historia. A nosotros nos corresponde continuar consagrándolo todo a Dios.

¿En verdad somos alimento, pan de vida para los demás? ¿En verdad somos capaces de llegar hasta derramar nuestra sangre con tal de que el perdón de los pecados llegue a todos? ¿Estamos dispuestos a vivir conforme a la voluntad de Dios sobre nosotros y no conforme a nuestros propios intereses? ¿Encaminamos a los demás hacia la posesión de los bienes definitivos?

El Señor quiere que santifiquemos a todo y a todos. Que seamos sacramento de salvación para cuentos nos rodean. Que María nos conceda la gracia de saber vivir santamente y dar testimonio.

 

 

[ Mensaje del Rector ][ Nuestro Seminario ][ Formadores ][ Serán tus Sacerdotes ][ Nos cuentan su Vocación ][ Ven y Verás ][ Nos cuentan su Vocación ][ Año Voc. Sacerdotales ][ Ayuda al Seminario ][ ¡Entérate! ][ Temas Interesantes ][ El Domingo ][ Meditaciones ][ Atrévete a Preguntar ][ Paginas recomendadas ][ Galeríade Fotos ][ Contactos ]