Inicio                       ¡Entérate!                    Serán tus Sacerdotes                   Ayuda al Seminario                  Contactos

Hoy:      

 

El Dios de los gorditos, flaquitos, feitos y bonitos

 

          Es impresionante ver como nuestro Padre del cielo nos quiere a todos tal y como somos. He titulado este artículo de esta manera, porque para Dios no existen estas diferencias que nosotros atribuimos a cada persona, sino que para Él somos todos sumamente especiales y únicos. Es necesario saber que Dios nos ama y no importa lo que digan Él nos ha regalado la vida, las cualidades, virtudes, todo, y por ello debemos estar agradecidos. Nada de lo que tenemos es porque nos lo merecemos, es un  regalo de Dios para poder vivir alegremente. Vamos a ser personas desgraciadas si pasamos la vida envidiando lo que posee el otro, buscando la manera de ser como tal o cual persona, cuando en realidad lo que hay que hacer es dar gracias a Dios por quien soy, lo que tengo y lo que no tengo.  Él, que nos ha regalado estar en este mundo precioso nos ha puesto a nuestro alcance tantas maravillas, sin embargo, no las disfrutamos, nos quedamos contemplando en el mundo de bobby cómo podré ser mejor.

Nos pasa que si somos flacos queremos ser gordos y viceversa, si tenemos el pelo lacio nos gustaría tenerlo rizo, si tenemos ojos negros quisiéramos tenerlos azules, si somos blancos desearíamos ser trigueños y así sucesivamente; no nos conformamos con lo que el Señor nos da, sino que creamos en nuestra imaginación una imagen perfecta como si fuéramos dueños y señores de la vida. En el instante en que nos detengamos y nos encontremos con nosotros mismos y veamos la hermosura, Cristo, que reside en lo profundo de nuestra alma, entonces dejaremos los complejos y boberías que impiden que seamos felices.  Al meditar esta realidad me da mucha satisfacción, porque ante la presencia de Dios no hay distinciones, sino que solo brilla la belleza del corazón. Por tanto, si somos gorditos, bajitos, bonitos, feitos, flaquitos entre otras, demos gracias a Dios, porque en definitiva, Él nos quiere como somos y no como deseamos ser. Cuida primero que nada tu interior, tu comunión con Dios sirviendo a los semejantes, y no observes tus cualidades externas como foco principal; aunque en verdad es importante cuidarse y velar por la salud no es lo primordial. ¡Demos gracias Dios por la vida y amémonos unos a otros como Cristo nos ha amado! Fuera las críticas, engaños e insultos a nuestros hermanos.

Por: Gabriel Alonso Sánchez, seminarista de la Diócesis de Arecibo

 

 

[ Mensaje del Rector ][ Nuestro Seminario ][ Formadores ][ Serán tus Sacerdotes ][ Nos cuentan su Vocación ][ Ven y Verás ][ Nos cuentan su Vocación ][ Año Voc. Sacerdotales ][ Ayuda al Seminario ][ ¡Entérate! ][ Temas Interesantes ][ El Domingo ][ Meditaciones ][ Atrévete a Preguntar ][ Paginas recomendadas ][ Galeríade Fotos ][ Contactos ]