Bienhechores:
Una respuesta al llamado de Jesús
Jesús,
en una ocasión, mirando a la muchedumbre, sintió compasión por
ellos porque eran como ovejas sin pastor y dijo a sus discípulos:
«La
mies es mucha y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la
mies que envíe obreros a su mies»
(cf.
Mateo 9, 36).
Hoy día aún sentimos el eco de esa exhortación de Jesús. Somos
conscientes de la necesidad que tenemos de sacerdotes para
nuestra Iglesia Católica, en especial la necesidad existente en
nuestra Iglesia local puertorriqueña.
Muchos jóvenes sienten el llamado, pero pocos se arriesgan a dar
el paso a seguir al Maestro. En otros casos, menos alentadores
por cierto, los que han dado el “sí” en ocasiones han visto
decaer su perseverancia y por diversas circunstancias o se
desaniman o, en el peor de los casos, optan por rendirse. Por
tanto necesitamos pedir, pero pedir con fe (creyendo en que
somos escuchados) y con la esperanza de ver crecer el número de
jóvenes y hombres que valiente y decididamente opten por la vida
entregada al sacerdocio ministerial y que, con la ayuda de Dios,
perseveren cada día entregándose aún más a su vocación.
El
Programa de Bienhechores de nuestro Seminario nace para
corresponder al llamado de Jesús pidiendo en comunión, como
Iglesia, al dueño de la mies que envíe obreros. Además de pedir
para que surjan vocaciones, los miembros del programa, así como
todo cristiano, han de servir como promotores de la vocación, es
decir, suscitar en los jóvenes (comenzando por los de su familia)
la apertura de ver la vida sacerdotal como una opción para sus
vidas.
Los Bienhechores del Seminario también son un pilar fuerte para
la perseverancia de los seminaristas que ya se encuentran en las
diversas etapas del proyecto de formación. Este proceso es uno
arduo, pues se trata de configurar el corazón con el de Jesús,
Buen Pastor, y, en el transcurso, pueden ocurrir situaciones en
las que la presencia, ya sea física o espiritual, del grupo de
Bienhechores sirva como estímulo para que los seminaristas se
sientan acompañados en este camino y sientan nuevamente las
fuerzas de continuar formándose para servir a Dios sirviendo a
su Iglesia. Pues, ¡saber que hay un grupo de personas que oran y
piden para que se sea perseverante, es suficiente razón para re-comenzar
con fuerzas nuevas y ánimo alegre!
Como toda entidad, el Seminario también tiene sus necesidades.
Aunque, con toda razón dijera el Señor que “no solo de pan
vive el hombre” (cf.
Mateo 4, 1-11),
el hombre necesita algo de pan para vivir y el grupo de
Bienhechores ayuda con su generosidad y su aportación monetaria
a suplir las necesidades materiales del Seminario. Este año la
familia del Seminario ha crecido y, en la misma proporción, las
necesidades. Por tanto, se necesita que más personas se unan a
este grupo.
El formar parte del grupo de Bienhechores es dar una respuesta
afirmativa al llamado de Jesús. Para ser Bienhechor del
Seminario solamente hay que ser fiel católico con deseos
genuinos de orar, promover y aportar para que haya más
vocaciones y que a los que ya se están formando no les falte lo
necesario para el sustento durante el proceso. Así pues, los
fines específicos de los miembros son ayudar con sus oraciones y
sacrificios, con su apoyo moral, con recursos económicos y con
la labor de propaganda.
Ya son muchos los que se han unido al grupo de Bienhechores de
nuestro Seminario, pero se necesitan aún más. La mies sigue
siendo mucha y los obreros siguen siendo pocos. Por lo tanto,
seguimos orando para que sean más los que decidan unirse a este
grupo.
El Programa de Bienhechores por su parte, ofrece mensualmente a
los miembros medios para enriquecer su
formación y vida cristianas. Se procura una reunión mensual en
las facilidades del Seminario en la que participarán de diversos
medios de evangelización como retiros, charlas, meditaciones
dirigidas, rezo del Santo Rosario, Horas Santas y la celebración
de la Santa Misa. Además, es una oportunidad ideal para
compartir con los seminaristas, dialogar con ellos, animarles y
brindarles su apoyo.
El Seminario Mayor Regina Cleri anima a toda la feligresía a
interesarse en formar parte de este grupo, pues, es una manera
de ir fomentando la relación con quienes, algún día, serán sus
sacerdotes. Que el Dueño de la mies envíe obreros, sí; pero que
también envíe a quienes les ayuden a trabajar.
¡QUIERO SER BIENHECHOR DEL
SEMINARIO!