Día de juego:
El día 25 de abril, los seminaristas tuvimos una
tarde de juego de softball. Era muy curioso ver cómo hasta los
que nunca habían
jugado se integraban. La pasamos de maravilla, ya que llevábamos
mucho tiempo con la inquietud de practicar este deporte y por
una u otra razón no lo lográbamos. Sin embargo, llegó el día y
hubo caídas, ponches, machucones con la bola, de todo un poco.
Hasta el rector del seminario se integró a jugar como lanzador y
salió con dos bolazos, lo que causó que se le inflamara una
rodilla. Las carreras hablan por sí solas, el segundo juego
terminó 22-21 (cualquiera diría que no sabemos jugar), y el
equipo ganador logró hacer las carreras decisivas en la última
entrada. Pedro Cortés en un intento por buscar la bola cayó
reventado en el piso, Jorge también se dio varias caídas, y el
cuarto bate Ángel Soto Maldonado se manifestó en el juego dando
sorpresas tanto en su turno como bateador y como receptor. La
realidad es que los ánimos están caldeados y ahí algunos que
anhelan la revancha.
También tuvimos un BBQ, en el que cocinó el
seminarista Ernesto Torres, y Carlos Monroig trabajó como su
asistente. Había lo común: muslos, “hot dogs”, “hamburgers”. Así
terminamos a eso de las 4:30 p.m. (comenzamos a las 12:30 p.m.)
todos entusiasmados, y al otro día casi ninguno nos podíamos
levantar por el cansancio. Damos gracias a Dios por este momento
en el que pudimos compartir de un modo distinto y muy
conveniente para todos.